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#LaColumna: Yo sí quiero Fiestas del Pitic

#LaColumna: Yo sí quiero Fiestas del Pitic

08 de Jan del 2020, Hermosillo, Sonora

Por Rodrigo Sotelo / Twitter: @masmedio

Se extiende con premeditada intención política y en base al hartazgo y el resentimiento social, un movimiento en redes para obligar a que se cancelen las Fiestas del Pitic 2020 que prepara el Ayuntamiento de Hermosillo.

Yo no quiero Fiestas del Pitic, quiero que pavimenten Hermosillo”, circula ya hasta en grupos de WhatsApp con la conclusión simplista de que el recurso público que se destina a este festival cultural (10 mdp) se redireccione  a atender el deterioro de las vialidades.   

Como respuesta formal, la alcaldesa Célida López respondió que cancelar las Fiestas del Pitic no serviría de nada pues no se pavimentaría ni una sola calle con el recurso que se “ahorraría”.

"Son las fiestas que conmemoran nuestros orígenes, que honran a nuestro sector cultural, son espacios de expresión, como el año pasado haremos un gran esfuerzo para que los artistas vengan cobrando muy poco y con patrocinios".

Nos parece que como es esperable, dada la desinformación y la polarización existente, quienes alientan esta medida pasan de la frustración, a la confusión y contribuyen al oportunismo.

Lo que hay que cancelar es la miopía, la cortedad, de los ordinarios que buscan soluciones generando otras afectaciones.

Tampoco es conveniente situar toda opinión a la ligera como esta (la de quienes piden la cancelación) como un derecho ciudadano a exigir y participar en las decisiones gubernamentales…   

No, los gobiernos de cualquier nivel tienen facultades y responsabilidades indiscutibles e ineludibles, y que no pueden sustituirse por las ocurrencias de los que a todo se oponen y de todo opinan, con el arrojo de todo ignorante.

No es más que una estupidez pretender que una crisis distorsione a todo un gobierno, como lo sería que el Ayuntamiento ceda a estas expresiones –muchas- anónimas.

¿Qué va a pasar mañana que se recrudezca la inseguridad y se presente algún hecho delictivo impactante? ¿Se pedirá que se cancele la pavimentación y que mejor el dinero se destine a la Policía Municipal?

¿Si a alguien le da por pedir que se venda el Estado Sonora (donde juegan los Naranjeros) y que con esos cientos de millones se construyan hospitales, ahora que andarán más hechos bola con lo del Seguro Popular? Primero es la salud, ¿no?

¿Y si en lugar de pavimento se sigue bacheando y los millones los destinan al mantenimiento y construcción de unidades deportivas como la de la Reforma en la colonia Ley 57?

Este deportivo, por cierto, todo un ejemplo de lo que los gobiernos –municipales y estatales- pueden hacer en beneficio de toda una comunidad, al margen de las necesidades de coyuntura.

Al Gobierno Municipal hay que exigirle más pavimentación, sí, pero también mejorar la seguridad, mantener funcionales los servicios públicos, construir más campos deportivos y, por qué no, incrementar la inversión en temas culturales, como las Fiestas del Pitic.

No es correcto ni decoroso facilitarle las decisiones a quienes gobiernan y hasta aportar argumentos para justificar futuros fracasos.

Un reclamo legítimo y razonado, buscará siempre sumar a lo integral y nunca cercenar programas de probada utilidad.    

Yo sí quiero Fiestas del Pitic, porque quiero a Hermosillo.

Master Dagnino, opositor de la “oposición

A todo esto, no deja de llamarnos la atención la constante actividad en redes del ex diputado panista Javier Dagnino Escoboza.

El Master, como se le conoce a este polémico personaje padrecista, está convertido en una especie de opositor de la oposición ¡de su propio partido!

En el tema de las Fiestas del Pitic, por cierto, ironizó por la “oposición responsable” que aplica el PAN Hermosillo en todo asunto público que intenta bordear para no comprometer una posición sensata y contundente.

También creemos que la selectiva “responsabilidad” con la que actúa el sistema PAN es la fachada para ocultar ciertas perversiones y limitaciones políticas.

Abelandia, ¿a quién le importa?

Pero no hay un símbolo de la carencia de ideas con la que la oposición busca escalar o recuperar espacios gubernamentales, que las autopromovidas reuniones de políticos desfasados con pretexto del festejo de algún cumpleaños.

Algo así como la resucitada Borregada del priista Ernesto Gándara o la obsoleta Abelandia del cajemense Ricardo Bours.

¿A quién puede importarle cuántos y quiénes acuden al rancho de Abel Murrieta a saludar a un personaje incapaz de generar algo por sí mismo?

Y nos referimos a Ricardo Bours, que cómodo se compró la candidatura de Movimiento Ciudadano para evitarse la fatiga de tener que trabajar por ese proyecto y generar las simpatías a las que estaba obligado como independiente.

No creemos que acudan muchos funcionarios estatales, tampoco dirigentes del partido en el gobierno…

¿Será que veamos en Abelandia a María Dolores del Río o al Charly León? ¡A quién le importa!

Gracias y hasta la próxima con el favor   de Dios.

Rodrigo Sotelo Mendívil

Director General Masmedio

Correo: rodrigosotelo@masmedio.com                                                                                                                           

Twitter: @masmedio



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