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#LaColumna: ¿Y los precandidatos que nos quieren gobernar?

#LaColumna: ¿Y los precandidatos que nos quieren gobernar?

24 de Mar del 2020, Hermosillo, Sonora

Por Rodrigo Sotelo / Twitter: @masmedio

Viendo la sensibilísima aportación que últimamente nos regala el siempre insustancial de Ricardo Bours, vía Facebook Live, “como un ejercicio para interactuar un rato”, nos surge la duda sobre lo que están haciendo los demás precandidatos.

¿Dónde están Ernesto Gándara, Toño Astiazarán o María Dolores del Río en momentos de incertidumbre colectiva a causa de la crisis por coronavirus?

¿Cómo contribuyen estos personajes con aspiraciones, desde sus posibilidades, a la concientización de los sonorenses incrédulos y alejados de sus gobiernos? ¿Cuál es la reflexión? ¿Las repercusiones que perciben y las alternativas de remediación o mitigación?

¿Qué mensaje transmiten a sus eventuales electores, que en unos meses habrán de visitar recordando esta etapa para, irremediablemente, lucrar con los desaciertos y omisiones de otros?  

Ni a Gándara, ni al Toño ni a María Dolores los imaginamos “innovando” –dijo Bours cuando le señalaron la imprudencia de lo que hacía- desde sus cocinas y hablando de nada con sus cuates, mientras preparan una exquisita crema de garbanzo.

Pero, ¿dónde están? ¿Por qué se esconden  cómodamente en lugar de salir y arriesgar lo suficiente para mostrar liderazgo y utilidad? ¡Esa sería la estrategia de promoción más efectiva!

Alfonso Durazo tiene suficientes motivos para excluirse y mantenerse ocupado en lo que le corresponde; María Dolores del Río sabemos que hace un tímido esfuerzo desde el Congreso del Estado.

Pero de Ernesto Gándara y Antonio Astiazarán, sin duda los más aventajados, no se sabe absolutamente nada.

El priista no tiene aparición pública o en redes, desde inicio de este mes; el panista se estancó en la crítica que hiciera al Estado por organizar una función de box, apreciación que quedara rebasada por la correcta reacción del gobierno en los días siguientes.

Gándara y Astiazarán confunden sana distancia física y social, con inactividad y aislamiento político.

Y es a ellos, con más alcances y posibilidades de competir, a quienes pegará más esta pandemia si no reaccionan y se comprometen activamente como protagonistas que aporten certidumbre, tranquilidad y alternativas.

Esta crisis es una oportunidad: es esa eventualidad añorada para demostrar preparación, visión y generosidad.   

Eso es lo que se espera de quienes ostentan poder y gozan de influencia, no solo de los tres niveles de gobierno.

En unos meses haremos cuentas, cuando se podrá demostrar a cuántos descarriló la pandemia.  

El chairodismo de los acomplejados

Por cierto, esta inesperada emergencia sanitaria también está sirviendo a los emisarios de retrete para confirmar miserias políticas y descargar frustraciones clasistas.

La recién instalada era de la mediocridad que patrocina una fracción de Morena, ha habilitado y reivindicado a resentidos que encontraron en la insuficiencia de los nuevos poderosos el más lucrativo método de subsistencia.

Son chairodistas trastornados que emergieron a partir de la improvisación de la 4T.   

Acomplejados sin escrúpulos que, como el comentarista Aarón Tapia, sirven de mandaderos y que en excesos –incluso legales- injustificables invaden la privacidad de menores que “comenten la injusticia” de festejar cumpleaños en familia.

A esos niveles de rencor, nunca periodismo o libertad de expresión, llegó este tipo que ayer tomó de Instagram unas fotos de la hija pequeña de la gobernadora Pavlovich que festejaba en casa sus primeros 15 años.

Así pasan la cuarentena la familia de la Gobernadora –y pone imágenes del patio de la casa privada de CPA en la colonia Pitic-… lo que es injusto es pedirle a casi 40% de los sonorenses (más de 1 millón 200 mil) en situación de pobreza que se queden en su casa…

Tengo tres hijas y entiendo que no puede haber sentimiento de mayor enojo, que el ver expuesto y vulnerable lo más sagrado que ha logrado formar un matrimonio.

Quizás este Aarón viva en una casa de adobe con techo de hule negro, quizá apenas ayer se enteró que la gobernadora y su esposo son adinerados desde siempre, quizá a él sí le gustaría que le trastoquen la intimidad de su hogar.

Quizá en su pequeñez suponga que lo correcto sea que la mandataria se mude con su familia a la Soli a  pasar el confinamiento o que, en todo caso, pues que a los pobres no les pida quedarse en casa, porque está muy jodida.

Tener dinero o aspirar a vivir bien no puede ser malo, ni sinónimo de corrupción o insensibilidad.

Lo que no es de hombres es meterse con mujeres adolescentes para golpear a una mujer gobernadora, del partido y en la situación que sea.

Y no hay que tener hijas para que hasta un carroñero alcance a entenderlo.

Gracias y hasta la próxima con el favor   de Dios.

Rodrigo Sotelo Mendívil

Director General Masmedio

Correo: rodrigosotelo@masmedio.com                                                                                                                                 

Twitter: @masmedio



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