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El amor excesivo hacia las mascotas, ¿cuándo empieza a ser un trastorno?
¿Qué explicación puede tener este posible trastorno?

El amor excesivo hacia las mascotas, ¿cuándo empieza a ser un trastorno?

22 de Jan del 2018, Hermosillo, Sonora

Gatos lanzándose sin piedad contra los árboles de Navidad. Son los protagonistas de los videos más compartidos durante las últimas semanas. Pero no son una excepción. Nuestras mascotas, perros, gatos, canarios y hasta conejos gordinflones se han vuelto virales en miles de videos que se comparten millones de veces.

Estamos locos por los animales y si son los nuestros muchos más. Tanto que se habla popularmente de petophilia, es decir, amor excesivo por las mascotas. No se trata de un término que hayan adoptado, todavía, los manuales de diagnóstico y estadística relativos a los trastornos mentales, pero sí se usa este término para reflejar ciertos comportamientos, digamos, extravagantes.




Perros en peluquerías de hoteles de cinco estrellas, gente que se casa con su gato o que le deja en herencia el dinero que le haría falta a su familia o personas, simplemente, que les ponen por delante de los seres humanos en cuanto a derechos. Sí, es posible que en estos casos se nos esté yendo de las manos el amor por los animales, sano y necesario, por otra parte. Hablaríamos de petophilia como trastorno cuando este apego excesivo nos impida realizar una vida normal o si se determina que esta alteración causa un malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, académico, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.

¿Qué explicación puede tener este posible trastorno? De un lado, en psicología y si hablamos de comportamiento llegamos a las teorías freudianas que explican el desplazamiento de nuestras necesidades como mecanismo de defensa. Por lo tanto, en cuanto a los animales, estaríamos transfiriendo nuestras necesidades afectivas y de filiación hacia nuestras mascotas.




Por otro lado, tras este cariño desmedido, esta pasión por nuestros “mejores amigos”, puede encontrarse la necesidad de amor incondicional, con lo que éste conlleva de protección, aceptación, y priorización por encima de nuestros semejantes. En ocasiones puede suceder que las personas que no logran cubrir dichas necesidades en su entorno traten de compensarlas con estos animales, tratándoles de la misma manera que si fuesen individuos.

En general, si no estás supeditando tu vida a un animal, al igual que no deberías hacerlo a una persona, puesto que eres un ser individual, sólo debes enorgullecerte porque tu “amor animal” refleja una escala positiva de valores. Ese vínculo afectivo que le coloca a él, perro, gato o cobaya, en un lugar importante, habla de respeto y tolerancia.

Así pues, no te limites: háblale, hazle cariños y disfruten de au compañía mutua.



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