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#LaColumna: En campaña e intentando legislar ocurrencias

#LaColumna: En campaña e intentando legislar ocurrencias

07 de Mar del 2018, Hermosillo, Sonora

Por Rodrigo Sotelo / Twitter: @masmedio

Dice la diputada priista Flor Ayala Robles Linares que, sin coartar la libertad de expresión, la difusión de información falsa a través de las redes sociales que genere pánico y un daño social deberá de ser regulada a través de leyes con sanciones y consecuencias jurídicas.

La precandidata a relegirse en el distrito 12 de Hermosillo, sentencia con firmeza vía boletín de prensa, sus redes y muchas entrevistas de radio:

Aquellas personas que con dolo quieran destruir a nuestra sociedad, que quieran generar una desestabilización de las instituciones o de armonía social deberán pensarla dos veces”.

A su entender, es grave y urgente atajar el “daño moral colectivo” que ocasionan –por ejemplo- audios como los que recientemente se distribuyeron alertando sobre un secuestro en la colonia Pitic.

Tenemos legisladores con prioridades equivocadas.

Célida López Cárdenas, la diputada que será candidata a la alcaldía de Hermosillo, acierta al señalar que no se puede legislar de la noche a la mañana, y al hacer énfasis en el significado de esta herramienta para el combate a la corrupción.

Tiene razón Célida, es incompresible que la diputada Flor Ayala plantee una discusión de esta trascendencia cuando ella misma – ¡las dos!- está ocupada en temas más bien electorales.

El origen de este innegable e incontrolable inconveniente, tan molesto porque exhibe en asuntos sensibles como la inseguridad, es la incompetencia de la propia autoridad que no puede garantizar tranquilidad y generar confianza en las instituciones de justicia.

Las “noticias falsas” son un problema secundario y menos nocivo que la conducta inmoral y simuladora –esta sí- de quienes aprovechan un cargo público para hacer campaña.

Los audios por WhatsApp  o los mensajes intencionados para infundir miedo y dañar gobiernos no tendrían efecto, sin la inseguridad desbordada y la certeza de impunidad.

La psicosis la provoca no el ciudadano inconsciente o el militante perverso que aprovecha oportunidades; el terror social es consecuencia del homicidio no evitado y no castigado, del robo a domicilios en el que participa una crimen que organizada hasta a las policías.

Pretender callar a quienes denuncian o escandalizan, es tanto como limitarnos el derecho al desahogo social.

Es esconder una realidad penalizando las inofensivas falsedades que ésta motiva o produce.

¿O es una exageración consignar la cultura del miedo en la que nos están educando los que delinquen y quienes no cumplen con evitarlo-castigarlo?

Esta excedida facultad legislativa solo puede ser entendida cuando hay un entorno personal, familiar y laboral paralelo a la realidad del vecino común.

Tampoco es muy congruente o decoroso que lo proponga una política que aprovecha su posición y lagunas legales para –también- confundir con letreros en camellones de la ciudad.

¿Por qué mejor no legislan para sancionar este tipo de comportamientos que derivan en desatenciones de servidores públicos que abonan a la ineficiencia y el desprestigio?

Que lo que florezca sean las buenas ideas, no ocurrencias.

Gracias y hasta la próxima con el favor de Dios.

Rodrigo Sotelo Mendívil

Director General Masmedio

Correo: rodrigosotelo@masmedio.com                                                                                

Twitter: @masmedio



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